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Club de EsgrimaTorremolinos
Dos niñas con careta compitiendo en un asalto sobre la pista de madera de la sala del club, con el público sentado a la derecha

6–12 años

Esgrima para Niños

Una careta, un arma de gomaespuma y un grupo de amigos: así empieza la esgrima para niños en Torremolinos.

Grupo de niños y niñas con medallas azules posando junto a adultos, uno de ellos en silla de ruedas, en la sala del club
Los más peques del club con sus medallas, junto a entrenadores y directivos, en nuestra sala.
Dos niñas con careta y traje blanco compitiendo en un asalto de esgrima en un pabellón
Dos de nuestras peques en pleno asalto de sable.
Seis niños y niñas con chaquetilla de esgrima y caretas en la mano posando junto a un entrenador y a un adulto en silla de ruedas ante una pared de ladrillo
Foto de equipo: los peques del club con sus entrenadores y las caretas en la mano.
Cuatro niños y niñas con camiseta azul de pie sobre un podio de colores en un pabellón de Roquetas de Mar, con mesa de trofeos al fondo
Entrega de premios infantil en el pabellón de Roquetas de Mar, con nuestros esgrimistas en el podio.
Niño con chaquetilla de esgrima y guante cogiendo una careta del armero, con la pista y los espejos de la sala al fondo
Un esgrimista del club cogiendo su careta del armero antes de salir a la pista.

En el Club de Esgrima Torremolinos damos clase de esgrima para niños a partir de los 6 años, en grupos reducidos y con entrenadores que saben trabajar con los más pequeños. Elegimos esa edad para poder jugar todos juntos y para que la clase se ajuste a cada etapa: los grupos son homogéneos y lo hacemos jugando, ¡claro!

A estas edades, lo que más funciona es que se lo pasen bien. La técnica, la estrategia y el esfuerzo físico llegan solos cuando uno se divierte, así que durante la hora que pasan con nosotros estarán jugando la gran mayoría del tiempo. Muchos salen sin darse cuenta de que han aprendido algo.

Seguridad lo primero

En los ejercicios de esgrima van muy seguros. De hecho, la esgrima es incluso más segura que el bádminton. Cuando son muy pequeños se les dan armas de gomaespuma o de plástico y caretas de plástico. Cuando crecen un poco y se vuelven más responsables, pasan a los sables convencionales, y ahí se sienten ya como auténticos esgrimistas.

Si un día les pica el gusanillo de competir, tendrán que adquirir su propia equipación, ya que las competiciones oficiales exigen material específico.